El entorno económico tiene sus vaivenes, y desde hace tiempo que se nos dice que la economía está empezando a dar sus brotes verdes. Pero no, no nos referimos a éstos, que a buen seguro tienen opiniones para todos los gustos y de los que no dejan de escribirse ríos de tinta sobre el tema.
Nos referimos a los brotes de la viña, o aparición de las yemas, una vez finalizada la poda. Y es que la economía presenta sus vaivenes y ésta no siempre es predecible, pero lo que es seguro, es que los brotes de las viñas, sea el año que sea, siempre llegan por las mismas fechas. Y esto no falla.
Al ir terminando el invierno, y bajo la acción de la poda, “llora” con el sol primaveral. Es decir, cuando el suelo se calienta a una temperatura de 10 ºC, la savia adormecida comienza a correr hacia los extremos de la planta. Durante unos días, se derraman gota a gota a través de las heridas de la poda hasta su cicatrización. Este conjunto circulatorio permite la aparición de las yemas; es el brote, que marca el principio de un nuevo ciclo anual, que supondrá el inicio de una renovada e incansable curiosidad por saber cómo va a ser ese nuevo vino que albergan las cepas…
Los paralelismos con la economía son evidentes. Y esperemos que al igual que la viña va a dar próximamente sus cíclicos brotes verdes, también la economía empiece a descongestionarse y a brotar para beneficio de todos.
Salud!

Escrito por Bodegas Aldonia